Desventajas de las tarjetas de crédito
Las tarjetas de crédito tienen muchas ventajas, ya lo sabemos, pero ¿qué hay de sus desventajas?. Veamos qué cosas hay que saber antes de cambiar el dinero en metálico por el de plástico:
La primera recomendación viene de su mal uso. En manos descontroladas, una tarjeta de crédito puede ser un agujero en el bolsillo y nos puedes llevar a tener desagradables sorpresas a final de mes. Por eso lo primero que hay que saber es si somos o no responsables en su uso, y llevar un control exhaustivo de lo que hemos comprado.
Más allá del punto personal de cada uno, está claro que uno de los principales inconvenientes que tienen las tarjetas de crédito son los altos intereses, casi abusivos, que se nos cobra cada vez que queremos hacer uso de las posibilidades que brindan en el pago diferido. Esto tiene una explicación lógica, ya que el banco está dando un crédito personal sin tener ningún control sobre lo que se compra ni sobre las condiciones, por lo que tiene que cubrir el riesgo que asume con los intereses tan altos, de forma que la gente sólo use este tipo de pagos cuando realmente lo necesite.
También hay que considerar como desventaja las comisiones de mantenimiento que se nos cobran por mantener la tarjeta activa, cosa que no sucede con el dinero en metálico. Aunque esto puede llegar a negociarse con las entidades, no en todos los casos se puede eliminar.
También hay que tener en cuenta el potencial riesgo que tienen en caso de robo. Si no advertimos el hurto lo suficientemente rápido puede ser que a la hora de denunciar su desaparición el agujero financiero que nos han realizado sea importante.
Para las empresas, el principal problema es que no pueden convertir facturas en efectivo en un plazo menor de 48 horas, al menos que este posea una cuenta bancaria con el banco emisor de la tarjeta, a través de la cual podrá realizar un depósito. En ambos casos el tiepo siempre juega en contra, sobre todo entre la confirmación y la aprobación.
Por último, hay que tener en cuenta que desde enero del 2010 los comercios están autorizados a trasladar el coste que les cobran las entidades financieras por la transacción al cliente final. Aunque de momento casi ningún comercio lo hace, esto no quita para que en algún momento la cosa cambie y nos incluyan un recargo por pagar con tarjeta.
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